MSI actualiza Afterburner a la versión 4.6.7 Beta 2 y refuerza la seguridad de las gráficas potentes
por Manuel Naranjo Actualizado: Hace 6 horasDurante años, MSI Afterburner ha sido el “cuchillo suizo” de quien quiere exprimir una tarjeta gráfica: subir frecuencias, ajustar ventiladores, limitar consumo o simplemente vigilar temperaturas. Pero el nuevo movimiento de la versión 4.6.7 Beta 2 no va de ganar un puñado de fps. Va de evitar sustos, y el tema no es menor: los conectores de alimentación modernos pueden convertirse en un punto crítico cuando las GPU se disparan en consumo.
La novedad se llama GPU Safeguard+, un sistema que conecta la telemetría de ciertas fuentes de alimentación con acciones automáticas dentro del propio Afterburner. En palabras simples: si algo huele raro en la alimentación, el software no solo avisa, también actúa.
Por qué ahora: el conector se ha convertido en protagonista
Con las gráficas de gama alta, la conversación ha cambiado. Antes la preocupación era la temperatura del chip o el ruido. Ahora, además, se mira con lupa el cable y el conector: intensidad, posibles desequilibrios y picos que, en el peor escenario, terminan en sobrecalentamiento. Afterburner no “arregla” un mal contacto físico, pero sí puede reducir la carga antes de que el problema escale, que es justo el tipo de medida preventiva que muchos usuarios llevan tiempo pidiendo.
La propia idea de Safeguard+ parte de una premisa: si la fuente de alimentación puede medir lo que está pasando en el conector y reportarlo, el software puede reaccionar sin esperar a que el usuario se dé cuenta por olor a plástico.
Qué aporta GPU Safeguard+: de la alerta pasiva a la acción automática
Hasta ahora, la mayoría de alertas en herramientas de monitorización eran “informativas”: un aviso en pantalla, un log, quizá un pitido. La Beta 2 introduce un enfoque más activo. Se añade la posibilidad de asociar alarmas a acciones, como cargar un perfil de emergencia con menor límite de potencia y mostrar un mensaje OSD personalizado para dejar claro que se ha aplicado ese modo de seguridad.
La lógica es pragmática. Si se detecta una condición crítica relacionada con la alimentación, el perfil de emergencia recorta el consumo de la GPU de forma inmediata. En términos de usuario, es lo mismo que hacer un “bajón de potencia” controlado para que el sistema deje de forzar el conector mientras revisas qué está pasando. Según los detalles que se han comentado, el recorte por defecto se centra en reducir el power limit en GPU NVIDIA, aunque el usuario puede endurecerlo si quiere.
Telemetría de la fuente: el ingrediente que faltaba
Este sistema no funciona en el vacío. Necesita datos. La Beta 2 incorpora un componente de monitorización que expone telemetría de algunas fuentes MSI, con métricas como tensión, corriente, potencia, temperatura, eficiencia y ventilación. En determinados modelos también se informa de corrientes por pin en conectores 12VHPWR y 12V 2x6, lo que permite detectar desequilibrios o sobreintensidad.
Traducido: ya no dependes solo de la lectura global de consumo de la GPU, sino de señales más cercanas al punto problemático. Si hay una anomalía en el reparto de corriente, el sistema puede levantar la mano antes. Eso no convierte a Afterburner en un “sensor físico”, pero sí en un cerebro que usa sensores ya existentes en la fuente.
La versión Beta 2 también amplía compatibilidad con la serie GeForce RTX 5090 LIGHTNING, un detalle que encaja con el enfoque de la actualización: si un modelo apunta a consumos muy altos, la seguridad de alimentación y el control fino se vuelven todavía más relevantes.
Qué cambia para el usuario normal y para el usuario experto
Para la mayoría, el valor está en que la protección se pueda activar sin un máster en ingeniería. Si la integración entre fuente compatible y Afterburner está bien resuelta, bastaría con habilitar Safeguard+ y dejar que el sistema cargue un perfil de emergencia cuando salte una alarma.
Para el usuario experto, el valor es doble. Primero, la capacidad de personalizar el recorte y la respuesta. Segundo, el diagnóstico: si recibes alertas de desequilibrio o sobreintensidad, puedes identificar antes si el problema está en un cable, un adaptador, un conector mal asentado o una fuente al límite. Al final, la seguridad real suele ser una mezcla de buen hardware, montaje cuidadoso y software que no mire hacia otro lado.
Por qué esta actualización importa más de lo que parece
En un mundo ideal, nadie necesitaría un “modo emergencia” para su GPU. Pero el mundo real mezcla conectores compactos, consumos altos y usuarios que cambian hardware con prisas. Que una herramienta tan popular como Afterburner incorpore acciones automáticas basadas en telemetría de la fuente es un paso lógico: convertir la monitorización en prevención.
La Beta 2 no elimina el riesgo por arte de magia. Si hay mal contacto físico, hay que arreglarlo. Pero sí puede regalarte lo más valioso cuando algo empieza a ir mal: tiempo para reaccionar, con la carga de la GPU reducida antes de que el problema se convierta en noticia en tu propio PC.
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